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CHECADOR

Registro de jornada para inmobiliarias

Cómo registrar la jornada de asesores inmobiliarios que reparten su día entre oficina, visitas a propiedades y trabajo desde casa, conforme a la LFT.

Cómo es la jornada en una inmobiliaria

En una inmobiliaria el día rara vez transcurre en un solo lugar. El asesor abre la mañana en la oficina, sale a enseñar una propiedad, come en la calle y cierra la tarde desde su casa con llamadas y papeleo. Ese reparto entre oficina, visitas y trabajo remoto es la norma, no la excepción.

El turno típico de oficina va de las 10:00 a las 19:00. Es un turno diurno, pero la actividad comercial no siempre respeta ese bloque: una firma de escrituras o una visita guiada puede caer fuera de la oficina asignada.

Para el registro electrónico de jornada, esa dispersión importa. La ley pide anotar el inicio y el fin de la jornada de cada trabajador, y en una inmobiliaria esos momentos no siempre ocurren frente a la misma pantalla.

La mezcla de movilidad de este giro se reparte en tres tercios: una parte fija en oficina, una parte móvil en visitas y una parte remota desde casa. Cada una deja una huella distinta que el registro debe capturar.

Qué exige la ley al patrón inmobiliario

El artículo 132, fracción XXXIV, de la Ley Federal de Trabajo obliga al patrón a llevar un registro electrónico del inicio y fin de la jornada de cada trabajador. Ese registro debe entregarse a la autoridad cuando lo pida.

La exigencia es aplicable desde el primero de enero de dos mil veintisiete. No es un requisito opcional ni una recomendación de buena práctica: es una obligación con fecha cierta.

En una inmobiliaria, cumplir con ese registro implica capturar la checada de un asesor que a las 10:00 entra a la oficina y también la de quien a media tarde visita una propiedad fuera de la oficina asignada.

El registro no distingue entre trabajo presencial y remoto. La jornada es una sola, aunque el lugar cambie a lo largo del día.

Visitas fuera de la oficina y el motivo de la checada

El riesgo más común en una inmobiliaria es que la visita a una propiedad caiga fuera de la oficina asignada. En ese momento, la checada necesita su motivo para que el registro tenga sentido.

El artículo 784 de la LFT establece que, en juicio, corresponde al patrón probar la jornada, los días de descanso y el pago cuando tiene los documentos. Por eso un registro incompleto o sin motivo perjudica directamente al patrón.

Un checador que nunca bloquea una checada ni inventa una salida es la única forma de que el registro sirva como prueba. Si el asesor olvida checar la salida, el sistema no debe rellenar ese hueco con una hora falsa.

Registrar el motivo de la visita —oficina, propiedad o casa— convierte una checada suelta en un dato útil para acreditar dónde estuvo el trabajador y por qué.

Descanso semanal en un horario disperso

El artículo 69 de la LFT dispone que por cada seis días de trabajo el trabajador disfruta de un día de descanso por lo menos, con goce de salario íntegro.

En una inmobiliaria, el horario disperso entre oficina, calle y casa deja poco margen para el descanso semanal. Es fácil que un asesor acumule siete días trabajados sin que nadie lo note.

Un registro electrónico que detecta rachas de siete días trabajados y marca el descanso no otorgado ayuda a que el patrón corrija la situación antes de que se convierta en un problema mayor.

El descanso no es un detalle administrativo: es una obligación legal que el registro puede evidenciar o dejar en la sombra.

Sanciones y fechas que conviene tener presentes

El artículo 994, fracción IV Bis, de la LFT prevé multas de 250 a 5000 veces la Unidad de Medida y Actualización por faltas al registro de jornada.

Para dos mil veintiséis, el valor diario de la UMA es de 117.31 pesos, con vigencia del primero de febrero de dos mil veintiséis al treinta y uno de enero de dos mil veintisiete.

La fecha límite para tener el registro electrónico en orden es el primero de enero de dos mil veintisiete. A partir de ahí, la autoridad puede solicitar el registro en cualquier momento.

Una inmobiliaria que no registra las visitas fuera de la oficina o que deja huecos en las salidas queda expuesta a esas sanciones y, sobre todo, a perder un juicio laboral por falta de prueba.

Qué registra y qué exporta un checador para inmobiliarias

Un checador para inmobiliarias registra cada entrada y salida con hora, zona horaria, ubicación y hash encadenado. Esos cuatro datos permiten reconstruir la jornada de un asesor que se movió entre oficina, propiedad y casa.

El registro se exporta en el formato que pide la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Esa exportación es la que el patrón entrega cuando la autoridad la solicita.

El sistema no bloquea checadas ni inventa salidas. Si un asesor no registra su salida, el hueco queda visible, porque un registro faltante perjudica al patrón.

Para una inmobiliaria, la ventaja está en capturar la realidad del día: la checada de las 10:00 en oficina, la visita de media tarde con su motivo y el cierre desde casa.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo es obligatorio el registro electrónico de jornada?

La obligación es exigible desde el primero de enero de dos mil veintisiete, conforme al artículo 132, fracción XXXIV, de la LFT.

¿Cuánto cuesta una multa por faltas al registro de jornada?

El artículo 994, fracción IV Bis, de la LFT prevé multas de 250 a 5000 veces la UMA. Para dos mil veintiséis, la UMA diaria es de 117.31 pesos.

¿Qué pasa si un asesor visita una propiedad fuera de la oficina asignada?

La checada necesita su motivo. Registrar oficina, propiedad o casa permite acreditar dónde estuvo el trabajador y por qué, lo cual es clave porque la carga de la prueba recae en el patrón.

¿El checador puede inventar una salida si el asesor olvida checar?

No. El sistema nunca bloquea una checada ni inventa una salida, porque un registro faltante perjudica al patrón en juicio.

¿Cómo se controla el descanso semanal en una inmobiliaria?

El artículo 69 de la LFT establece que por cada seis días de trabajo el trabajador disfruta de un día de descanso por lo menos, con goce de salario íntegro. El checador detecta rachas de siete días trabajados y marca el descanso no otorgado.